
Momentos en los que te das cuenta de que la vida, está para contarla. Para que dentro de 60 años puedas decir que cuando aún no habías vivido ni un tercio de tu vida… ya sabias que él iba a estar a tu lado ahora. Que quizás ni la casa era tan grande como tu esperabas ni tu fondo de armario tan completo ni actualizado… Pero que cuernos! Pues eso en el fondo nunca ha importado. Que cada momento y sentimiento junto a el has sido feliz o por lo menos, si el día no te sonríe, te ha enseñado a serlo mañana.
La vida esta plagada de acciones de las cuales podremos sentirnos o no orgullosos pero sean cuales sean nos dirigirán por un camino u otro, hacia una vida u otra, junto con un acompañante u otro… Yo sigo con el mismo compañero de viaje, llámalo reto, llámalo locura o llámalo suerte… pues saber que lo que un día fue el chico de tu vida que te regalaba sonrisas “de crios”; sigue y sigue transformándose ahora en el hombre de tu vida que te regala sonrisas “de mayores”… Nadie sabe la suerte que es no tener la necesidad de tener que contar cada día lo que se te mueve por dentro, tus perspectivas de futuro, tus miedos, tus decisiones o tus logros,… porque después de tantas andadas… él, ya lo sabe.
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