A veces me pregunto porque el día en el que cumplí los 18 fue uno de los peores días de mi vida (que quepo a recordar)…
Los mas materialistas probablemente piensen que no obtuve los suficientes regalos, que la camiseta/vestido/bolso/zapatos no eran lo que esperaba…
Los mas sentimentales, probablemente piensen que el hecho de cumplir un año mas y llegar a la mayoría de edad, quebró mi espíritu “vegetal” de continuar creciendo pase lo que pase…
Seguramente, los mas lejanos a mi puedan pensar que me sucedió algo malo, traumático o fuera de lugar que obliga a que yo recuerde ese día como un día desafortunado… Pero tiene gracia, porque incluso aquellas personas mas cercanas a mi son incapaces de comprender el porqué de tan mal recuerdo; que me cabe decir, no fueron ni los regalos, ni un complejo de “peter pan”, ni un hecho traumático hizo cambiar mi vida… nada de eso, simplemente, fue un día mas, un día mas en mi vida.
Cuando tienes menos de diez años, parece como si la edad no importa, eres pequeño, nadie se acuerda exactamente de que años tienes ni relaciona tu edad con el curso en el que estas, pero de momento, eso a ti no te importa mucho… tu día, tu día en el que supone que cumples un año mas se centra en tu fiesta de cumpleaños, en tus amigos, en la merienda, en el parque de juegos o a que tu “novio/a” no dejes de gustarle tu y se fije en tu amiga, con eso, simplemente, eres feliz.
Cuando tienes diez años en adelante, nunca te parece suficiente ninguno de los años que vas a cumplir hasta llegar a los 18, digamos que es como tu meta, con 18 ya mas o menos eres un “alguien” hecho y derecho, se supone que tienes claras tus ideas (como poco) y tu vida ondea hacia un solo camino (con suerte, claro). Pero bueno, si acaso te conformas con que te regalen la bici de moda, el animal de compañía que siempre quisiste (con suerte un perro, para mi desgracia me conformaba con un hámster) o para los mas exquisitos ropa, maquillaje con purpurina o cualquier cosa que esté envuelta en una caja como si dentro hubiera un mamut.
Ya se acaba el margen de edad, ya no conozco mas, no me ha dado tiempo de contar mas etapas, me quedo ahí… Supongo que la gente sigue pensando en el hecho traumático pero de verdad que son cosas aparte.
Yo, a mis 18, no esperaba que mi “mama” me hiciera una merienda con todos mis amigotes y nos pusiéramos como auténticos jabatos... tampoco esperaba que a mi novio dejase de gustarle justamente ese día (creo que era matemáticamente imposible); me daba igual que no me compraran la bici mas cara, lo del perro… ya me había hecho a la idea, la ropa… bueno, cabía esperar pero no era aquello con lo que soñaba… nosé, que mas da 18, 17, 26, 34…. Da igual, es una simple edad, eres mayor de edad pero… ¿Y QUE? Cuanta gente tras cumplirlos parece que va hacia como un cangrejo… retrocediendo hasta quedar idiota mas y mas… Nadie tiene la culpa mas que yo y lo sé, por ser así. Ni maquillaje, ni camisetas, ni vestidos ni cosas caras… es que yo no pedía ni exigía nada de eso, ¡es que me daba igual!… quizás es por lo que ese día, paso a ser uno de los peores, porque… simplemente… Esperaba algo tan poco material, tan facil de dar, tan sencillo de recibir y que a mi me parece tan obvio, que nadie supo dármelo.